La fibrilación auricular (FA) es una de las arritmias más frecuentes y puede clasificarse según la amplitud de las ondas fibrilatorias (ondas f), que se dividen en ondas finas (FAf) y ondas gruesas (FAg). Esta distinción, aunque aparentemente simple, puede tener implicaciones significativas en el pronóstico y el tratamiento de los pacientes, especialmente en relación con la cardioversión eléctrica (CVE).
¿Qué son las ondas gruesas y las ondas finas?
Las ondas fibrilatorias de la FA representan la actividad eléctrica desorganizada de las aurículas y pueden medirse en el electrocardiograma, específicamente en la derivación V1. Se habla de ondas gruesas (FAg) cuando la amplitud de la onda f es igual o superior a 1,0 mm, mientras que las ondas finas (FAf) tienen una amplitud inferior a 1,0 mm. Según el estudio de Campelo et al. (2022), esta diferencia de amplitud se asocia a la respuesta de los pacientes a la cardioversión eléctrica, un procedimiento utilizado con frecuencia para restaurar el ritmo sinusal en pacientes con FA persistente.

Ondas gruesas y éxito de la cardioversión eléctrica
El estudio de Campelo et al. mostró que los pacientes con ondas gruesas (FAg) tienen una probabilidad significativamente mayor de revertir a ritmo sinusal mediante CVE en comparación con los pacientes con ondas finas (FAf). El éxito se alcanzó en el 94,3% de los pacientes con FAg, frente al 72,7% de los pacientes con FAf, incluso tras ajustar por variables como la edad y el índice de masa corporal (IMC). Además, los pacientes con FAf necesitaron un mayor número de descargas y mayor energía para revertir a ritmo sinusal, lo que indica que las ondas finas se asocian a una aurícula más remodelada y resistente al tratamiento.
Ondas f y riesgo de tromboembolia
Aunque la amplitud de las ondas f es un predictor importante del éxito de la CVE, no se encontró una asociación significativa entre la amplitud de las ondas f y los parámetros clínicos, ecocardiográficos o de laboratorio que indican alto riesgo de tromboembolia. Esto sugiere que, si bien las ondas gruesas se asocian a una mayor probabilidad de revertir a ritmo sinusal, no indican necesariamente un menor riesgo de complicaciones tromboembólicas.
Importancia de reconocer las ondas gruesas
Reconocer la presencia de ondas gruesas en la FA puede ayudar a los médicos a tomar decisiones más acertadas sobre la indicación de cardioversión eléctrica, ya que su presencia se asocia a una mayor probabilidad de éxito del procedimiento. Es un factor importante a considerar en la práctica clínica, especialmente en pacientes con FA persistente que buscan alternativas para controlar la arritmia y mejorar su calidad de vida.
Conclusión
La amplitud de las ondas fibrilatorias en pacientes con fibrilación auricular es un factor que puede influir en el éxito de la cardioversión eléctrica. Las ondas gruesas se asocian a una mayor probabilidad de restablecer el ritmo sinusal, con menor necesidad de descargas y de energía. Por lo tanto, la amplitud de las ondas f debe formar parte de la evaluación inicial de los pacientes candidatos a CVE. Se necesitan más estudios para determinar si esta característica también tiene implicaciones en otros aspectos del manejo de la FA.
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Referencias
- Campelo RT, Armaganijan L, Moreira DAR, Scheffer MK, Carvalho GD de, França JID. Amplitude das Ondas F como Preditor de Tromboembolismo e de Sucesso da Cardioversão Elétrica em Pacientes com Fibrilação Atrial Persistente. Arq Bras Cardiol. 2022.









