El término patrón de “strain” en electrocardiografía se remonta a la década de 1920, cuando se lo asoció al “esfuerzo” del ventrículo izquierdo para bombear sangre en condiciones de estrés, como la hipertensión y la estenosis aórtica. Sin embargo, con el avance de la investigación, la comprensión de las alteraciones eléctricas del corazón se profundizó. El “strain” pasó a considerarse un marcador de remodelado eléctrico del ventrículo izquierdo, un proceso que ocurre en diversas enfermedades cardíacas.
El concepto de “gradiente ventricular” fue introducido por Wilson como la suma algebraica de las áreas del QRS y del ST-T. Aunque teóricamente es cero, el gradiente ventricular está influido por diversos factores, entre ellos la masa del ventrículo izquierdo y la actividad electromecánica local, regional y global. El patrón de “strain” del ventrículo izquierdo puede reflejar todas estas influencias, además de la prolongación de la despolarización.
El patrón de “strain” del ventrículo izquierdo es mucho más complejo que la simple medición del voltaje. Históricamente, el análisis del electrocardiograma se centró casi exclusivamente en los criterios de voltaje del QRS para diagnosticar la hipertrofia ventricular izquierda. Sin embargo, el patrón de “strain”, que implica alteraciones del ST-T, ofrece información más detallada sobre el estado del miocardio. Esta complejidad se debe a la interacción de diversos factores, como el remodelado eléctrico y anatómico del corazón y la influencia de procesos patológicos locales, regionales y globales.

El patrón de “strain” del ventrículo izquierdo no es estático, sino un proceso dinámico que evoluciona con el tiempo.
Inicialmente se observa infradesnivel del segmento ST con ondas T todavía positivas. Luego, las ondas T se aplanan gradualmente hasta invertirse, acompañadas de un segmento ST de morfología descendente. Por último, el segmento ST adquiere una morfología de convexidad superior, seguida de ondas T asimétricas y negativas. Este patrón final se asocia, en general, a una enfermedad miocárdica más avanzada. Además, la duración y la morfología del QRS también se relacionan con el patrón de “strain”, ya que reflejan la presencia de alteraciones en la conducción eléctrica del corazón.
La reducción de la presión ventricular puede llevar a la regresión o la resolución del patrón de “strain”, independientemente del tipo de intervención terapéutica. Estudios recientes han demostrado que la reducción del “strain” está más fuertemente relacionada con el control de la presión arterial que con los cambios en la masa ventricular. Esto destaca la naturaleza dinámica y rápidamente cambiante de este patrón. También ha demostrado ser un marcador clínico crucial, especialmente en el contexto de la hipertensión. Los estudios muestran que la presencia y la evolución de este patrón se asocian a un mayor riesgo de eventos cardiovasculares adversos, como infarto no fatal y muerte por causas cardiovasculares.
La cuantificación y la interpretación del patrón de “strain” todavía presentan desafíos.
La definición de criterios precisos para identificar y clasificar el “strain” es esencial para estandarizar la investigación y la aplicación clínica. La combinación de distintos métodos de análisis, como el ECG y la ecocardiografía, puede aportar información más completa sobre la función ventricular y ayudar en el diagnóstico diferencial de diversas enfermedades cardíacas.
Más información
Para profundizar sus conocimientos, consulte nuestro artículo sobre el criterio de Peguero-Lo Presti para el diagnóstico de la hipertrofia ventricular izquierda. Visite también la Biblioteca de ECG para acceder a trazados detallados sobre los criterios diagnósticos de hipertrofia, esenciales para su aprendizaje en electrocardiografía.
Referencias
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- Larsen CT, Dahlin J, Blackburn H, et al. Prevalence and prognosis of left ventricular hypertrophy, ST segment depression and negative T-wave, the Copenhagen City Heart Study. Eur Heart J 2002;23:315–24.










