Introducción

La localización del infarto agudo de miocardio (IAM) siempre ha sido fundamental para comprender la gravedad del evento e identificar la arteria culpable. Durante décadas, esta topografía se basó en estudios anatomopatológicos y en la correlación con el electrocardiograma (ECG). Sin embargo, la revolución que trajo la resonancia magnética cardíaca (RM) redefinió este entendimiento y culminó en una nueva propuesta liderada por Bayés de Luna. Este artículo revisa esa nueva clasificación, que hoy representa la mejor evidencia disponible sobre el tema.

De dónde venimos: la antigua clasificación topográfica

Durante gran parte del siglo XX, la topografía del infarto se definió a partir de autopsias y estudios de ECG:

  • V1-V2: pared septal
  • V3-V4: pared anterior
  • V5-V6, DI, aVL: pared lateral (baja y alta)
  • DII, DIII, aVF: pared inferior
  • R alta en V1-V2: infarto posterior

Esta clasificación consideraba la pared “posterior” como una región opuesta a la anterior, en contacto con el diafragma. Fue Perloff, en la década de 1960, quien sugirió criterios electrocardiográficos para el “infarto posterior verdadero”. Sin embargo, este concepto empezó a cuestionarse a medida que se desarrollaron nuevas tecnologías de imagen.

Dibujo original del corazón humano de Da Vinci.
Dibujo original del corazón humano de Da Vinci.

La verdadera orientación del corazón en el tórax

La resonancia magnética demostró que el corazón se encuentra en una posición oblicua en el tórax, con el ventrículo izquierdo (VI) orientado hacia adelante y hacia la izquierda. Esta posición cambia por completo nuestra percepción de las paredes cardíacas.

La llamada “pared posterior” es en realidad el segmento inferobasal de la pared inferior, cuya activación eléctrica es tardía (después de 40–50 ms del inicio del QRS). Por lo tanto, no puede causar ondas R precoces en V1-V2. El vector de infarto que se proyecta en esas derivaciones proviene, en realidad, de la pared lateral.

Cortes transversales del tórax que comparan la localización supuesta y la real de la pared inferobasal y el vector de necrosis
(A) La pared posterior (inferobasal) en su localización considerada erróneamente. Con esta localización, el vector de necrosis en el infarto inferior (segmentos 4 y 10) se dirige hacia V1 a V2, lo que teóricamente explicaría la morfología RS en estas derivaciones. (B y C) Localización anatómica real de la pared inferior (inferobasal) y del infarto lateral. El vector de infarto de los segmentos inferobasal y medial se dirige hacia V3 a V4 y no hacia V1, y puede contribuir a las ondas RS observadas en esas derivaciones (B). Por el contrario, el vector de infarto de la pared lateral se dirige hacia V1 y explica el patrón RS en esta derivación (C).

También cabe destacar que la clasificación de la American Heart Association (AHA), publicada en 2002, contribuyó a estandarizar la segmentación del ventrículo izquierdo al proponer una división en 17 segmentos agrupados en cuatro paredes principales: anterior, septal, lateral e inferior, además de sus subdivisiones en regiones basal, media y apical y el ápex. Esta propuesta se utiliza ampliamente en estudios de imagen como el ecocardiograma, la tomografía y la resonancia.

Desde el punto de vista funcional, el VI puede dividirse en dos grandes regiones: el área anteroapical, irrigada por la arteria descendente anterior (DA), y el área inferolateral, irrigada por la coronaria derecha (CD) o la arteria circunfleja (Cx).

Mapa polar de los 17 segmentos del ventrículo izquierdo dividido en las regiones anteroseptal e inferolateral
Segmentación del ventrículo izquierdo.

La propuesta de Bayés de Luna: la mejor evidencia disponible

En 2006, un grupo liderado por Bayés de Luna publicó en Circulation la nueva terminología de la topografía del infarto, basada en correlaciones directas entre los patrones de onda Q (o equivalentes) y las áreas de fibrosis identificadas por RM.

¿Por qué esta propuesta es superior?

  • Se basa en la RM cardíaca, el actual estándar de oro para la localización del infarto.
  • Elimina términos confusos como “posterior” y los sustituye por localizaciones más precisas.
  • Tiene sensibilidad y especificidad validadas para diferentes patrones electrocardiográficos.

Clasificación de la topografía del infarto según Bayés de Luna

A continuación, presentamos la tabla con la nueva clasificación basada en la RM:

Patrón electrocardiográficoSensibilidad y especificidadNombreArteria culpable más probable
Q en V1-V2Sens. 100% / Esp. 97%SeptalRama septal de la DA
Q de V1-V2 hasta V3-V6Sens. 85% / Esp. 98%AnteroapicalTercio medio de la DA
Q en V1-V2 hasta V3-V6, DI, aVLSens. 83% / Esp. 100%Anterior extensoTercio proximal de la DA
Q en aVL y/o DI (a veces V2-V3)Sens. 67% / Esp. 100%Anterior medioPrimera rama diagonal
Q en DI, aVL, V5-V6 y/o RS en V1-V2Sens. 67% / Esp. 99%LateralTercio proximal de la arteria circunfleja
Q en DII, DIII, aVFSens. 88% / Esp. 97%InferiorCoronaria derecha o circunfleja
Q en DII, DIII, aVF + Q en DI, aVL, V5-V6 y/o RS en V1-V2Sens. 73% / Esp. 98%InferolateralCoronaria derecha o circunfleja
RM: resonancia magnética; DA: arteria descendente anterior.

Impacto clínico de la nueva clasificación

Comprender la verdadera localización del infarto permite:

  • Mejor correlación con la arteria culpable
  • Interpretación más precisa de los hallazgos electrocardiográficos
  • Abandono de términos ambiguos o incorrectos (como “infarto posterior”)
  • Alineación con el paradigma OCA-NOCA, que prioriza la detección de la oclusión coronaria aguda a partir de signos electrocardiográficos sensibles

Conclusión

La topografía del infarto ha vivido una verdadera revolución en los últimos años. El trabajo de Bayés de Luna, basado en la RM, representa hoy la clasificación más confiable y mejor validada para correlacionar el ECG con la anatomía real del corazón. Adoptar esta nueva terminología es esencial para mejorar la precisión diagnóstica y el razonamiento clínico.

Referencias

  1. Scheffer MK, De Marchi MFN, de Alencar Neto JN, Felicioni SP. Eletrocardiograma de A a Z. São Paulo: Manole, 2024.
  2. Alencar JN. Tratado de ECG. 2022.
  3. Bayés de Luna A, Wagner G, Birnbaum Y, Nikus K, Fiol M, Gorgels A, et al. A New Terminology for Left Ventricular Walls and Location of Myocardial Infarcts That Present Q Wave Based on the Standard of Cardiac Magnetic Resonance Imaging. Circulation. 2006;114(16):1755–60.
  4. Bayés de Luna A. New heart wall terminology and new electrocardiographic classification of Q-wave myocardial infarction based on correlations with magnetic resonance imaging. Rev Esp Cardiol. 2007 Jul;60(7):683–9.
  5. Cerqueira MD, Weissman NJ, Dilsizian V, Jacobs AK, Kaul S, Laskey WK, et al. Standardized myocardial segmentation and nomenclature for tomographic imaging of the heart. J Cardiovasc Magn Reson. 2002;4(2):203–10.
  6. Allencherril J, Fakhri Y, Engblom H, Heiberg E, Carlsson M, Dubois-Rande JL, et al. Appropriateness of anteroseptal myocardial infarction nomenclature evaluated by late gadolinium enhancement cardiovascular magnetic resonance imaging. J Electrocardiol. 2018;51(2):218–23.